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De pequeña, la abuela me obligaba a bajar con ella a misa de ocho cuando la visitaba. Lo que no entiendo es porqué nadie la frenaba pues si era pequeña, hasta su casa no había llegado sola, quizá no eran conscientes del trauma tan grande que suponía para mí no saberme esas coreografías tan complicadas, te levantas te sientas te arrodillas, vaya ahora no era, por favor por favor que toque sentarse que no me se las canciones, daros la mano y yo con eso lo pasaba muy mal porque era tímida superlativa, cuando tocaba lo de la mano y es que no se olvidaban ni una puñetera vez, ya solo escuchaba el sonido de mi corazón pum pum pum pum y mis pensamientos estratégicos a velocidad de vértigo: le doy la mano a mi abuela la aprieto un poco y le sonrío a ver si con eso gano los segundos suficientes para volverme hacia la de al lado y los de detrás como si fuera tonta uy hay tantos cristianos hermanos dispuestos a darse la paz que no sé a quien elegir. La nieta de la del 72 debe ser retrasada, pero mira a mí qué me podía importar si había logrado no jugar al tulallevas en esa orgía de gente desconocida. Pringaos. Pero con las canciones no existía escaqueo posible, creo que allí no había baño y aunque lo hubiera, mi carácter hacía inviable por completo levantar la mano y decirle al cura señorita me estoy haciendo pis. Se viene meada de casa. Y ya no me hubiese quitado ojo, descubriendo ese boqueo de pez con forma entre a o e para adaptarlo al mayor número de palabras posibles y que te dejaba en bragas en las palabras con i, con que trataba de salir airosa de aquella encerrona en la que todo el mundo había ensayado menos yo.
Así que mientras mi deseo cumplido se estabiliza y pienso en el juramento que hice, que no sé porqué dije una semana en lugar de un día, si es que no aprendo nunca, bokiki, he decidido evitar malos ratos que ya sé que existen y aprenderme canciones de misa, de momento sólo una, me cuesta retenerlas, tanto es así que he tenido que tunearla un poco para poderla memorizar:


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8 comentarios:

Javier Divisa dijo...

A mí también me daba vergüenza la paz, y un pavor insuperable a una vez que me tuve que confesar, canciones de iglesia, ni una, la de alabaré, bss

Javier Divisa dijo...

jajjajajaa, un puntazo la canción.

Javier Divisa dijo...
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Javier Divisa dijo...
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El condón de Aquiles dijo...

Playbackeemos al señor
es justo y necesario...

Me voy a confesar, no entiendo nada de la canción. Será la hora o mi estado devino, o el diablo que acumula velas apagadas en mis orejas

Que la Paz sea con tu guerra hermana

Gracias

Belén dijo...

A los seis años aprendió hacer play back...y hasta la fecha...

Besicos

Noah dijo...

Por lo menos tu abuela se kedaba allí haciendote compañía, ke la mía era muy lista y me dejaba siempre en la puerta porke ella iba a misa de 8 ke la decían en latín y contaban las canicas del rosario.
Cuando llegaba el momento del tulallevas se me echaban encima un montón de momias ke no se conformaban con estrujarte la mano, estas besaban y te marcaban la cara con sus mostachos endurecidos con la andina, lo recuerdo como aterrador, y la sensación de axfisia por la sobreexposición a colonia añeja.
La canciones las hacía en playback, bastante tenía con kedarme con la copla del sermón y los numeritos de los pasajes, ke al llegar a casa me preguntaba por lo ke nos había contao el de los faldones.
Besos.

Johnny Dibud dijo...

A mí el apartado que más me gustaba era:

Demos gracias al Señor.
"Es jussssssto y necesssssario."
Podéis ir en paz.